Capítulo 76 Te enviaré el enlace

Las orejas de Terrence se sonrojaron, un leve rubor subiendo hasta ellas. No lo admitió, pero tampoco lo negó.

En cambio, se inclinó, cerrando el espacio entre ellos hasta que su aliento rozó sus labios—cálido y ligero como una pluma, un fantasma de contacto que hizo que su pulso se acelerara.

Bia...

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