Capítulo 14 Las reglas mueren bajo el ocaso

Cuando empecé a correr mi cabeza todavía era un desastre, cuando llevaba diez minutos el desastre tenía un poco más de orden y cuando cumplí los treinta ya podía respirar sin sentir que cada pensamiento intentaba hablar al mismo tiempo.

Siempre había sido así porque justo habían personas que escribí...

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