Capítulo 32 El placer de llevar la contraria

No pude evitar soltar una pequeña risa a causa de ello él también y de la nada hubo un breve silencio curiosamente cómodo hasta que de nuevo el tomo la palabra. 

— Aunque debo admitir algo. 

— ¿Qué? 

— Pensé que abandonarías la discusión hace rato.

— ¿Por qué haría eso? 

— La mayoría lo hace. 

Negué...

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