Capítulo 35 Donde terminan mis ojos

Cuando salí de la biblioteca, el aire frío de la me golpeó el rostro con suavidad, así que respiré hondo.

El sol comenzaba a descender detrás de los edificios antiguos y las fachadas de piedra de Novera adquirían ese tono dorado que hacía parecer que todo el campus pertenecía a otra época.

Caminé de...

Inicia sesión y continúa leyendo