Capítulo 38 La costumbre de encontrarte

Miré el reloj justo a tiempo eran las cuatro y veinte así que fruncí el ceño, por qué ¿Por qué demonios pensé en que a esa hora Valeria probablemente estaría saliendo del edificio de Ciencias de la Salud?

Me quedé inmóvil un segundo jurándome que eso era una simple casualidad así que abrí la botella...

Inicia sesión y continúa leyendo