Capítulo 5 Un desafío silencioso

_ Adrian Vega _

Sonreí sin darme cuenta y negué con la cabeza inmediatamente.

— Mierda...

Porque si algo había aprendido del fútbol era que los problemas nunca llegaban anunciándose porque simplemente ellos aparecían y tenía la sospecha de que Valeria Torres, iba a convertirse exactamente en eso, en un problema el cual no sabía aun si resolver.

El entrenamiento terminó casi una hora después y honestamente había sido una mierda no por el equipo, no por Reynolds sino por mí porque cada vez que intentaba concentrarme terminaba recordando unos ojos oscuros mirándome con absoluto fastidio.

Ridículo, era absurdo.

— Vega.

Ignoré la voz mientras guardaba mis cosas dentro del casillero — ¡Vega!

Noah apareció sentado sobre la banca justo detrás de mí con la expresión sospechosamente entretenida.

— ¿Qué?

— ¿Quieres contarme por qué casi matas a Tyler?

— Tyler es dramático.

— Tyler mide dos metros y tú igual lograste asustarlo.

Cerré el casillero de golpe — ¿Viniste a molestar o tienes una razón real para existir hoy?

Noah sonrió — definitivamente estás de mal humor.

Me puse la sudadera seca por encima de la camiseta mientras él seguía observándome como si estuviera armando teorías psicológicas sobre mí y sinceramente odiaba cuando hacía eso porque Noah era de esas personas peligrosas que parecían estúpidas hasta que de repente, notabas que entendían demasiado.

— Sigues pensando en ella — dijo finalmente.

Solté una risa seca — tienes una obsesión enfermiza con mi vida.

— No, tengo una obsesión enfermiza con ver cómo un hombre emocionalmente roto entra en crisis porque una chica bonita lo insultó.

Lo miré fijamente — voy a golpearte.

— ¡Ajá! Eso también me lo dijiste ayer.

Salimos finalmente de los vestidores mientras el resto del equipo seguía hablando detrás de nosotros.

El campus estaba más lleno ahora de estudiantes caminando entre edificios, bicicletas pasando rápido, música escapando desde algunas ventanas abiertas de las residencias porque Novera parecía viva a esta hora quizás demasiado. 

Noah caminó a mi lado con las manos dentro de los bolsillos — ¿Cómo se llamaba?

— No voy a responder eso.

— Entonces sí recuerdas su nombre.

— Mierda.

Él soltó una carcajada victoriosa — lo sabía.

— ¡Noah!

— ¿Qué? Solo digo que es interesante.

— No hay nada interesante.

— Claro que sí, por eso llevas todo este tiempo actuando como si quisieras iniciar una guerra civil.

Rodé los ojos pero no respondí porque honestamente una parte de mí sabía exactamente qué era lo que me estaba irritando tanto, no era solamente Valeria sino que era esa sensación, la de que algo había cambiado apenas la vi y eso me molestaba profundamente.

Yo no hacía conexiones rápidas con personas, mucho menos emocionales, muchísimo menos con alguien que claramente iba a traerme problemas, pero, había algo en ella directo, real como si no hubiera llegado a Novera intentando impresionar a nadie que me desconcertaba y eso era raro aquí.

La mayoría de las personas en este campus fingían constantemente sobre el dinero que no tenían, seguridad que no sentían y felicidad que claramente no existía pero Valeria Torres, parecía incapaz de fingir, incluso enojada parecía no poder ser capaz de esconder quien era.

— Te estás quedando callado otra vez — dijo Noah.

— Estoy pensando.

— Eso jamás termina bien.

Le lancé una mirada de esas que solo gritaban cállate pero el sonrió ampliamente.

— Entonces dime algo ¿Crees que es linda?

Seguí caminando — sí.

Noah hizo una pausa dramática — ¡Oh! Sí, estamos jodidos.

— Cállate.

— No, en serio, admitiste algo sin pelear conmigo y eso significa que el problema ya escaló emocionalmente.

— No existe ningún problema emocional.

— Adrián, literalmente parecías entretenido cuando ella te insultó.

Eso me hizo callar instantáneamente porque sí, sí había sido entretenido y ahí estaba el verdadero problema porque me había gustado lo que vi con ese fuego en sus ojos.

Llegamos finalmente frente al edificio principal del campus y Noah frenó apenas al notar algo a la distancia — ¡Oh!

Fruncí el ceño — ¿Qué?

Pero él ya estaba sonriendo como idiota y de nuevo eso era mala señal, seguí automáticamente la dirección de su mirada y ahí estaba justo ella, Valeria. Estaba subiendo las escaleras de la biblioteca con un café en una mano y varios libros abrazados contra el pecho, con el cabello oscuro moviéndose con el viento, la expresión concentrada y esa misma energía caótica disfrazada de tranquilidad.

Sentí algo incómodamente parecido a tensión atravesarme el pecho apenas la vi como si mi cuerpo la hubiera reconocido antes que mi cerebro pudiera interpretar su imagen.

— Qué fastidio.

Noah giró lentamente hacia mí — definitivamente estás jodido.

— No lo estoy.

— Literalmente dejaste de caminar.

Volví a moverme inmediatamente — voy a matarte.

— Eso no niega nada.

Valeria levantó la vista justo en ese momento y nuestras miradas chocaron otra vez, directamente, sin advertencia y la expresión en su rostro cambio apenas, me miró y paso rápidamente de la molestia a algo más a algo que no terminé de entender completamente porque ella apartó la mirada demasiado rápido pero no antes de tensar ligeramente la mandíbula, interesante ella lo era y mucho.

Noah claramente estaba disfrutando demasiado esto — ¿Sabes qué es lo más divertido?

— Si hablas te juro que te empujo por las escaleras.

No le importo mi advertencia simplemente tomo la palabra y dijo lo que quería.

— Que ella también acaba de ponerse nerviosa.

Eso hizo que volviera a mirarla automáticamente y Valeria seguía subiendo las escaleras pero ahora caminaba apenas más rápido como si quisiera entrar al edificio antes de que yo llegara cerca y por alguna razón eso me hizo sonreír.

Sí, eso fue su pequeño error porque justo cuando volvió a mirarme notó la sonrisa y sus ojos se entrecerraron inmediatamente.

¡Ah! Ahí estaba otra vez, esa tensión absurda y ese desafío silencioso como si ambos estuviéramos esperando que el otro hiciera algo primero.

Noah prácticamente estaba viviendo su mejor momento del año — Dios mío — murmuró — esto va a terminar terriblemente.

Y honestamente yo empezaba a pensar exactamente lo mismo.

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