10. ¡Nadie puede hacer daño!

—¡Desvergonzada!

Kalindi miró a Mira con furia.

—¿Celebrando la muerte de tu esposo con baile?

Mira la miró sorprendida cuando dijo eso.

—¿Dónde está?

La regañó.

—¡Está roto!

Mira murmuró.

—¡Qué bien!

Le arrebató la bolsa de ghunghroo de las manos.

—Si te veo bailando otra vez, te romperé las pier...

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