104. ¡El coraje!

Mira miró la enorme mansión frente a ella mientras salía del coche. Respiró hondo y se dirigió hacia la puerta principal.

—¡Disculpe, señora!

El guardia le bloqueó el paso.

—¿Quién es usted y a quién quiere ver?

—¡Mira Delgado! Quiero ver a Anamika.

Dijo con confianza.

—¿Delgado?

Sus ojos se abri...

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