15. ¡Mordiendo!

Damon sonrió con suficiencia cuando ella lo miró con furia, pero no dijo nada. Sabe que ella es lo suficientemente inteligente como para entender que nadie le va a creer.

—Mira, ¿estás bien?

Maya le sostuvo la cara.

Mira asintió.

—Estoy bien... ¡Voy a mi cuarto!

Se agarró la cabeza y se levantó pa...

Inicia sesión y continúa leyendo