37. ¡La manipulación!

—¡No eres tan viejo como para empezar a decir tonterías!

Ella lo miró con furia.

Él cerró los ojos y suspiró, sabiendo que ella iba a reaccionar así.

—¡Mira, escúchame!

—¡No!

Ella gruñó y se levantó de la cama.

—No soy un adorno cualquiera en tu casa para que me obligues a vivir como viuda un día ...

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