51. ¡No lo suficiente como para matar!

Mira le sonrió, aunque él sabía que no era una sonrisa real, sino la felicidad de su perdición.

—¡Has vuelto!

Ella caminó hacia él emocionada.

—He estado esperándote desde hace siglos... ¿No me extrañaste?

Le dio una palmada en el pecho de manera exagerada.

Damon miró su habitación irritado.

—¡Flor...

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