61. ¡La cálida noche!

Damon rompió el apasionado beso y miró sus hermosos ojos.

—No tienes que obligarte a dar ningún paso del que no estés segura.

Acarició su mejilla.

Mira se inclinó hacia su suave caricia.

—No estoy dando ningún paso, Damon...

Le sonrió suavemente.

—Estoy pidiendo mis derechos... Te estoy pidiendo qu...

Inicia sesión y continúa leyendo