Capítulo 62

—¿Contigo? Siempre.

No podía ni pensar, mucho menos hablar, en mi segundo idioma. Todo me salía en ruso cuando normalmente pensaba en inglés. Ria me había roto, pero ahí estaba, moviéndose de nuevo por mis piernas. Se frotó contra mi pene y lo hizo volver a estar completamente erecto. No es que fue...

Inicia sesión y continúa leyendo