Capítulo 350

Amelia por fin notó los copos de nieve que caían del cielo y a Edward allí de pie, luciendo como un retrato de belleza trágica.

No pudo evitar soltar un suspiro y rápidamente sacó un paraguas, entregándoselo al guardaespaldas para que se lo diera a Edward.

—No dejes que le salgan canas de la noche...

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