Capítulo treinta y cinco

Catherine recobró la conciencia como si la arrastraran muy despacio desde el fondo del océano. Se sentía pesada, sedada y aturdida. Una suave presión en su mano se apretaba más a medida que las voces a su alrededor se hacían más fuertes. Quería que se detuvieran. Fue ese deseo el que la impulsó a la...

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