Demasiadas trampas

ELEANOR

El coche estaba aparcado en el lote de un complejo al que rara vez había ido. Sin que me lo dijeran, no tuve más remedio que plantar una sonrisa en mi rostro, mientras miraba a mi izquierda donde estaba sentado Raymond—preguntándome al mismo tiempo qué estaba pasando por su mente.

—Voy a a...

Inicia sesión y continúa leyendo