Una razón para proteger

Las luces estériles de la habitación del hospital eran demasiado brillantes, demasiado inmóviles. Pablo se sentó junto a la cama, con los codos sobre las rodillas y la cabeza entre las manos. Su camisa estaba arrugada, manchada con el polvo del estacionamiento, pero no le importaba.

Cuando el docto...

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