El despertar de Giana

La luz matutina se filtraba a través de las persianas del hospital, suave y dorada. El silencio estéril de la habitación solo era interrumpido por el ritmo del monitor cardíaco. Giana se agitó, sus pestañas se abrieron y por un momento pensó que había soñado todo — el coche, el miedo, los brazos de ...

Inicia sesión y continúa leyendo