Mejor

Kai

Había tanto silencio, un silencio perfecto.

Layla yacía a mi lado, con los dedos trazando círculos en mi pecho mientras descansábamos de las horas que habíamos pasado juntos. La luz de la mañana empezaba a colarse en la habitación por la ventana.

—¿Cómo te sientes? —pregunté, girándome ...

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