Capítulo veintiuno

Ella frunce el ceño mirando la alfombra en su habitación.

—No estoy segura de si debo hablar de ello.

Él se sorprendió por esa respuesta.

—¿Te lo tienen prohibido? ¿Es como una misión de invasión o algo así? ¿Estás aquí para hacernos daño? —No pudo evitar preguntar, retrocediendo.

—Por supuesto ...

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