Capítulo 70 Se encienden los celos

Demian no respondió.

No porque no tuviera qué decir.

No porque no existieran palabras que pudieran llenar ese espacio.

Sino porque cualquier palabra en ese momento… iba a ser insuficiente.

O peor aún… equivocada.

Porque había cosas que, una vez dichas, no podían recogerse.

Y él lo sabía.

Sabí...

Inicia sesión y continúa leyendo