Capítulo 31 Un plan maestro

Camila miró de lado a lado de nuevo.

—¡Padre! ¡Padre, deténgase!

Mateo siguió caminando un par de pasos antes de detenerse y girarse hacia ella.

—¿Qué sucede?

Camila señaló hacia atrás.

—El señor.

Mateo abrió los ojos.

—¿Qué señor?

—El de la escopeta.

Mateo palideció.

—¡Escóndase, hermana!...

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