Capítulo 84 Una noche para recordar

Después, Gabriela le acarició suavemente la mano.

—Ahora lo único que importa es que te recuperes. De lo demás nos ocuparemos cuando llegue el momento.

Camila asintió.

Elena miró entonces a Mateo, que seguía sentado junto a la cama, sin soltar la mano de su hija.

—Gracias por estar a su lado ...

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