Capítulo 89 Para siempre

Mateo

La miré horrorizado.

—¡Pero este es el mío!

—¡Y yo soy su madre! —exclamó Camila desde el sillón—. ¡Así que deja de gritar y ayúdame!

Me acerqué a ella, completamente perdido.

—Sí, claro. Te ayudo. ¿Qué hago?

—¡No lo sé, Mateo! ¡Tú eres el que está corriendo por toda la casa!

Manuel se ...

Inicia sesión y continúa leyendo