Capítulo 6 Meollo
UNOS MESES MÁS TARDE...
— Admitelo de una vez para tí mismo, ella es tu sumisa...— le dijo Emily sonriente en la mazmorra, era temprano y no habían abierto aún pero él necesitaba un trago y mal que le pesara, ella se había convertido en una especie de amiga. Una con la que podía hablar de esos temas...
— Que no es mí sumisa te digo...yo no soy Amo de nadie, salvo aquí para los papeles — afirmó William convencido de lo que decía.
— ¡William tiene una sumisa, William tiene una sumisa !— canturreó Emily mientras reía.
— ¡ Deja de decir eso, maldita sea ! —
Pero Emily siguió sonriendo. Él realmente no se daba cuenta.
— Estás tan jodido como el resto de nosotros que no puedes darte cuenta...no sabes el impacto que puedes tener sobre una mujer, ella incluso tal vez te teme — sugirió Emily.
— Eso es ridículo,¿ porqué me temería ? — le dijo completamente extrañado.
— Qué justamente tú me lo preguntes y estando aquí me parece una enorme ironía...¿ realmente quieres que te explique ? —
Él la miró aún sin entender.
— Bueno ok — dijo ella — Es difícil definirlo, es una especie de temor mezclado con deseo y anticipación que te dejan en un estado de sumisión ante gente como... tú — completó ella.
Emily conocía muy bien esa sensación, pues había experimentado eso con él un año y medio antes...
Flashback
Después de entrar seducida por él en esa habitación y luego de que la desnudara, la había colgado de unos grilletes y le había puesto unos aparatos para después comenzar a azotar su trasero hasta ese momento virgen en todo sentido.
Emily empezó a lloriquear no mucho después.
— Has sido una niña mala, muy muy mala — dijo él.
—¡ Perdón mamá! — ella suplicaba perdida en ese juego de roles, de Amo y esclavo.
PLAF PLAF PLAF se oía cada vez que la paleta de madera hacía contacto con las nalgas de Emily. Él había usado su propia mano primero y luego cambió por el elemento.
William que se había quitado el saco y la corbata frenó para quedarse en cueros.
Se escuchaban los gemidos de Emily en la habitación, ya que seguramente ella había alcanzado varias veces el climax. Aunque ella no lo sabía en ese momento, el punto de colocar los dispositivos que había puesto en distintas partes de su cuerpo, para la gente como ella que no eran masoquistas natos , era justamente el de hacer más placentera la experiencia. Un verdadero masoquista solo se vendría a fuerza de golpes, pero no era el caso de Emily por eso él se los colocó. La idea era castigarla sí, pero que también lo disfrutara ya que él no era perverso. El disfrutaba del golpe sí y de ver las marcas, y no de provocar un verdadero sufrimiento. Por eso prefería siempre spankees masoquistas.
William acarició el trasero pequeño y virgen de Emily ahora marcado, ella seguía perdida en sus orgasmos, pero aún así percibió que él le sacó el plugin que entre tantas cosas le había colocado, este artilugio en su trasero.
—Qq..queee haaa...cess — preguntó ella entre espasmos de dolor y gozo, placer y sufrimiento.
Entonces él le susurró al oído :
—Esto es para que aprendas y dejes en paz a mí amigo Philip, seguramente no podrás sentarte ni ir al baño por una semana sin acordarte ni de mí ni de este evento... — entonces hizo algo que le había dado un enorme placer dentro del dolor...algo que antes de entrar él dijo que no haría, pero luego cambió de opinión...y aunque ella lo disfrutó era algo que no volvería a repetir en su vida.
Emily hizo a un lado el recuerdo y volvió a la realidad. Ellos nunca más repitieron, ella seguía buscando la compañía de mujeres y a pesar de su trabajo actual, nunca quiso volver a pasar por una situación similar. Mucho menos con un hombre. Fuera William o cualquier otro.
— ¡ Pero yo no quiero que me tema, esa no es la idea! — el la miró con lo que a ella lo pareció una mezcla de sorpresa y horror.
— Pues lo hace, y si realmente quieres que algo en su relación cambie debes cambiar tú...salvo que te guste que te tema...— completó ella alzando una ceja. Pues estaba segura que aunque él fuera consciente o no, ese era el meollo de la cuestión.
