Capítulo 5 Barcelona y ella. *Marco*.
Cuando llegué a la universidad me encontré en medio de cientos de estudiantes que iban corriendo de un lado a otro. Después de aquello directamente alquilé una habitación justo donde ella, ya que mi padre consiguió la dirección y pagó a un estudiante que había llegado hacía poco para que se fuera a otro sitio. Seguramente le dio dinero para bastantes meses, porque parecía que en Barcelona era muy complicado conseguir pido.
Antes de ir a buscarla a la cafetería donde ya sabia que trabaja, pasé por secretaría e hice los papeles que requerían también avisando así de mi llegada al pais y al campus universitario. Era un día de sol y vi bastantes chicas guapas que me miraban y cuchichraban entre ellas, así que enseguida empecé que nos estaría tan mal por un periodo de tiempo corto allí.
-Entonces estarás un mes o dos meses...
-Sí, período flexible.
-Sí, ya nos llamó el decano de tu universidad de Nápoles. Está todo ya solucionado Marco, todo en trámite para que realices tu curso académico.
La secretaria de mediana edad me tendió el carnet de estudiante.
-Pues bienvenido a Barcelona, que disfrutes de la universidad y la ciudad , ya verás que es algo caótica.
-Estoy acostumbrado al caos.
Dije sonriendo refiriéndome a mi vida en Nápoles, una de las ciudades mas frenéticas, locas y caóticas que alguien podía encontrar.
Ella me sonrió y me guiñó un ojo y al levantarme me sentí bastante observado .
Cuando llegué a la habitación que me recibió parecía simpático, quizás demasiado, no estaba acostumbrado a ese gran buen humor y positivismo.
-Hola, soy Óscar. -dijo teniéndome una mano rápida. -¿Te gusta Barcelona o que ?
-Por ahora solo he visto el aeropuerto y el campus...
-Bueno ya te la enseñaré cuando tengamos los dos un rato o día libre.
Dijo bastante amigable y pensé que sería muy fácil llevarme bien con él, su apariencia era la de un chico tranquilo y agradable.
Nos dirigimos por un corto pasillo y aparecimos en salón pequeño lleno de muebles de madera, había un gran ventana que daba a un pequeño balcón que parecía un poco oxidado con florecitas que estaban plantadas en macetas de colores.
-Este es el salón y allí la cocina, hay cafetera dolce gusto y expresso- dijo guiándome un ojo aunque yo no entendí la indirecta. Pronto descubriría que los italianos para los españoles eran gente alegre, sexy y que cocinaban pasta y pizza cada día. Ah que también bebían café una y otra vez. La verdad es que no se equivocaban demasiado.
La cocina estaba abierta al salón y como máximo cabrían dos personas , alrededor habían cuatro puertas , este es lavabo dijo diciéndose a unos metros , yo aparqué mi maleta al lado del sofá y lo seguí, era un pequeño baño blanco con ventana que daba a la calle, y una pequeña ducha, ¿Ni si quiera bañera?
-Y ahora te enseñaré tu habitación.
Esperaba con todas mis fuerzas que fuese mejor que lo que acababa de ver , el lugar no estaba mal, acogedor... ¿ Pero tres personas viviríamos allí? Yo estaba acostumbrado a enormes casas de lujo, donde había tantas habitaciones que quedaban abandonadas en la casa solo para ser limpiadas por el servicio .
-Tu tienes la mejor habitación, es normal, es cara, fue una suerte que aparecieras, siempre nos cuesta alquilarla a Elisabeth y a mi.
Por fin había pronunciado su nombre y decidí aprovechar el tirón.
-Hace mucho que vivis aquí.
-Hace como tres años y medio , cuando empezamos la universidad, nos conocimos en el campus y decidimos irnos a vivir juntos enseguida.
Óscar era un chico guapo, moreno delgado y bien vestido, y pensé que serian pareja.
-La conocerás esta noche, ella trabaja en una cafetería cerca de la playa, come allí y luego va a la universidad en horario de tarde. Yo voy por la mañana. De lunes a jueves solo la verás por las noches...
Ya sabía su horario, es más después de instalarme pensaba ir a hacerle una visita .
-Bueno, esta es tu habitación, ¿Qué te parece? ¿ Está genial verdad ?
Era una habitación de las más pequeñas que hubiese tenido en mi casa principal y pensé en el acto como serian la de ellos para que Oscar me hubiese dicho que era la mejor.
-Cama doble, armario empotrado y hasta balcón con vistas.
No estaba mal, aunque si con vistas se refería al edificio de enfrente y a la parte izquierda poder ver un poco de la ciudad y el caótico tráfico.
-Sí, fantástica- dije disimulando .
Después de instalarme rápidamente me dirigí a la dirección que me facilito mi padre, tarde en llegar con el metro unos veinte minutos. Era una pequeña cafetería a unas calles del mar. Me situe en la parte de enfrente porque sabía que estaría a punto de salir. Pero en ese momento una chica de pelo castaño y piel clara salió rapida del lugar .
-Recuerda que el jueves nos vemos allí. -dijo hacia alguien que seguía dentro .
Pense que podía ser ella, ya que la única foto que me habían facilitado era la de una niña de unos once años morena con pelo largo recogido en una coleta. No había nada más.
-¿Elisabeth?
-¿Quién eres? - dijo mirándome extrañada .
-¿Eres tú?
-No, ella saldrá en unos minutos, le toca cerrar este medio día.
-Oh, soy solo un familiar de Italia .
Ella no contestó y se alejo extrañada.
-Saldrá enseguida -dijo bastante antipática mientras se alejaba, no era normal que las mujeres se relacionasen así conmigo.
Después de varios minutos, una chica de pelo muy largo negro salió del pequeño lugar, iba con unas vaqueros ajustados que marcaban su figura y una camiseta corta blanca que resaltaba su piel bronceada. No podía negar que me llamó la atención y no la imaginaba así.
Mientras cerraba el local, me acerqué por detrás y pronuncie su nombre. Ella se quedó algo congelada, como asustada. Luego se giro y sus ojos de miel miraron los míos azules sin comprender nada .
-¿Quién eres?
-Soy Marco de Luca.
-¿Quién?
-Vengo de Nápoles, de los Luca Fiore, somos familia lejana.
Ella se quedó callada y extrañamente impactada como si no hubiese esperado jamás aquella visita mia.
-Yo no tengo familia en Italia.
Dijo sin mas de manera muy fria y distante.
