Capítulo 8 Amigos... *Marco*.
Fue extraño como después de aquello mi relación con Elisabeth comenzo a fluir bastante bien, fue como si por ayudarla ella me hubiese dado la oportunidad de formar parte de su vida, no era de una manera demasiado cercana pero si que me estaba ofreciendo una amistad ¿Sincera quizas? o almenos eso creía. Pero para comprender como sucedió aquello debía remitirme al principio, y digo principio porque después de lo sucedido fue como conocer una nueva versión de ella que no esperaba conocer.
Al día siguiente de que sucediese el altercado de la playa, Elisabeth llamó a mi puerta, era temprano y yo aún seguía dormido porque no tenía clase los viernes a primera hora de la mañana.
_Soy Elisabeth, ¿Quieres café?
Me costó levantarme de la cama, pero no iba a rechazar poder hablar con ella cuando era la primera vez que me ofrecía algo y supuse que no era para ser desagrable. Enseguida abrí la puerta, iba solo con los pantalones del pijama y ella me lanzó una mirada sorprendida.
_Oh, mejor me pondré algo.
_Sí mejor... te esperaré en el salón _ dijo algo irónica. Contrariamente a la mayoría de mujeres ella no se ruborizó ni nada parecido. ¿Sería la primera vez que no era el tipo de alguien? Aunque no sabía porque aquella pregunta apareció en mi cabeza, ¿Por que a mi que me importaba? Además era mi prima lejana, o mi falsa prima lejana... ya que parecía que al final no compartíamos la misma sangre.
Cuando me cambié me dirigí al salón y la ví de pie sirviendo café en la pequeña cocina americana, llevaba un camisón corto blanco y no pude desvier mi mirada hacia su trasero elevado.
_¿Quieres una taza?
_Sí gracias, con leche si puede ser... _ dije con naturalidad y ella me miró algo mal mientras iba a la nevera a ponermela.
Luego se acercó a mí y por primera vez me sonrió, sentir ese acercamiento por su parte fue algo que no esperaba, que me sorprendió.
_¿Qué planes tienes hoy?
_Ninguno, ir a la universidad en un par de horas y... nada más.
_¿Quieres que te enseñe Barcelona?
_¿Enserio?
_Claro...
Ella se levantó de repente después de beber de un sorbo su café.
_Tengo que irme, tengo una clase a primera hora.
_¿Un viernes?
_Sí, prefería hacerla a primera hora y así tener el fin de semana libre.
_Iré contigo, dame solo diez minutos.
_¿Pero tu tienes clase ahora?
_No... tengo luego, pero puedo ir ya contigo, de todas formas debo ir a la biblioteca a coger unos libros.
Sentía que era un buen momento para intentar establecer una amistad con ella, y realmente no tenía porque hacerlo, pero algo en mí quería... era extraño.
Al final yo me vestí antes y ella salió con unos pantalones vaqueros y una camisa corta azul, llevaba el pelo recojido y ni siquiera se había maquillado, pero era igual de guapa. En Italia, la mayoría de mujeres tardaban horas en arreglarse, pero ella en cinco minutos ya estaba perfecta e irradiaba luz. Intenté quitarme aquellos pensamientos de la cabeza porque no me gustaban, salimos y cojimos el bus, esta vez sentados juntos, aunque ella enseguida se puso sus cascos y vi como ponía la canción en youtobe en su télefono móvil.
Aquel día ella fui a su clase y al salir vino a por mi a la biblioteca.
_Yo me voy ya, ¿Quedamos luego en casa?
_¿Por qué no me enseñas ya la ciudad?
_¿Ahora?
_Sí... ¿Tú tienes que hacer algo?
-Yo no, pensaba irme a casa y pasar antes por el supermercado. ¿Además tú tienes ahora clase?
_ Prefiero ver Barcelona...
_Veo que no eres el mejor estudiante italiano de la universidad.
_Y eso que soy el único.
_Seguramente habrá más...
_Es una universidad enorme, cada día veo caras nuevas. ¿Entonces quieres ir ahora?
_Sí vayamos. _ dijo accediendo por fin, yo quería pasar tiempo y no entendía por qué, algo en ella me atraía y me mentí en un principio a mi mismo excusandome de que para tratar aquel asunto pendiente por lo que estaba en España.
Fuimos a varios sitios, a ..., vimos la sagrada familia desde lejos y acabamos en el parque guel en un pequeño bar que estaba arriba del todo al aire libre, y que a penas tenía nada, pero en el que pedí dos bocadillos y dos refrescos. Cuando volvía hacia a la mesa la observé como miraba a lo lejos al horizonte, como perdida en sus pensamientos, parecía triste y algo dentro de mí ansiaba saber por qué, aunque podía imaginarlo.
_¿Todo bien?
Pasar el tiempo con ella me había gustado, tanto que ni siquiera había contestado las decenas de wassap de Lara preguntandome que donde estaba y que si quería cenar con ella y que me enseñase al día siguiente Barcelona.
_Sí ... _ dijo fingiendo una sonrisa.
Yo me quedé callado varios segundos.
_Oye lo que paso ayer... no es culpa tuya ¿Lo sabes no Eli?
Ella no contestó.
_Solo quería que te quedara claro. Ese tipo es un necio, deberías denunciarlo porque es lo que se merece.
_No estoy ahora para denunciar a nadie, estoy muy ocupada y además... quiero olvidar eso y ya está.
_Pero no vas a volver a verlo ¿No?
_Claro que no ¿Crees que soy idiota o algo así?
_No... solo que...
_He dicho que no me contacte más, después de rebir un montón de mensajes excusandose de que él creía que yo también quería lo mismo y bla bla bla.
_Sí, claro... _ dije irónico.
_Solamente estoy enfadada conmigo misma.
_¿Por qué?
_Por haber confiado tan rápido en él, creía que era un buen chico, debí haber quedado más veces con él para conocerlo con mas profundidad, no sé para saber que clase de persona era.
_Le podrí haber pasado a cualquiera.
Ella se quedó callada.
_A veces creo que hay algo malo en mi.
_¿Por qué dices eso? Por supuesto que no hay nada malo en ti.
Pero ella no contestó, parecía triste y simplemente intenté contentarla. Así que cambié de tema, hablé de mi y de Italia por encima, solo de una forma meramente superficial, de como era mi vida allí y de como empezaba a extrañar la impresionante pizza napolitana. Luego paseamos por el parque y ambos nos tomamos varias fotos, incluso varios selfies juntos.
Era divertida, aquel día mi primera impresión sobre ella se trasformó en otra completamente diferente. Era simpática, con ella el timpo pasaba rápido y me sentí bien a su lado. No sabía que necesitar protegerla y estar a su alrededor se convertiría rapidamente en una adicción.
