149: Un escudo, no una jaula

Desde el punto de vista de Asher

El silencio en mi cuarto después de que Cecilia salió furiosa era ensordecedor. Sus palabras, crudas y llenas de lágrimas, resonaban en mis oídos: "¿Te acostaste con ella?" La pregunta, nacida del dolor y la sospecha, me había cortado como una navaja. Intenté llam...

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