62: Donde la furia se encuentra con el anhelo, parte 3

—Sí...—suspiré con desesperada anticipación, mis dedos clavándose en sus hombros, mis uñas mordiendo su piel mojada, una súplica silenciosa.

—¿Cuánto?—preguntó, sus labios recorriendo mi cuello, mordisqueando y succionando la piel sensible, enviando oleadas de pura sensación a través de mí, cada to...

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