99: Devorado, parte 02

Me llevó a su cama, las sábanas gastadas una invitación silenciosa a la intimidad desenfrenada que estaba por desatarse. Nos desplomamos sobre el colchón, una maraña de extremidades y jadeos desesperados, nuestras manos y bocas devorándose con una urgencia frenética, casi violenta. No hubo un prelud...

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