Capítulo 2 capitulo 2
Alonzo y Riana llegaron corriendo a la sala de urgencias cuando fueron llamados por un oficial de tránsito. Los padres de Victoria no podían creer lo que les habían dicho, su hija y su esposo habían tenido un accidente en la vía de regreso a casa.
Pero no sabían el estado de ninguno de los tres, hasta que llegaron al hospital público donde fueron ingresados.
—Por favor, somos los familiares de la pareja que tuvo el accidente en la vía —le preguntan a la recepcionista, pero el hospital estaba a rebosar.
—Nombre de los pacientes, por favor.
—Victoria de Lanzoni y su esposo Hunter.
—Un momento por favor.
La mujer se pone en pie y sale a los minutos con un doctor.
—Buenas noches, soy el doctor que está atendiendo el caso de la señora Lanzoni. Vengan conmigo por favor.
—¿Cómo está mi hija? ¿El bebé? ¿Su esposo? por favor doctor, ¿qué está pasando? —pregunta Riana desesperada.
El doctor los mira seriamente.
—No les voy a mentir, su hija salió expedida del coche de su esposo. El paramédico me informo que ella no utilizaba el cinturón de seguridad.
—¡Dios mío! —dice la mujer abrazando a su esposo.
—¿El bebé…?
—Le practicamos una cesárea de emergencia a su hija, y pudimos salvar al bebé, pero su situación es crítica tenemos a la niña en una incubadora puesto que tiene 8 meses. Estamos haciendo lo posible por salvarla.
—Dios, Nooo…
—Sé que es duro, su hija se encuentra en un estado crítico, como médico no puedo asegurarle que sobreviva. Como lo siento, ella presento muchas fracturas y desgarres, a duras penas los paramédicos la trajeron y pudimos extraer al bebé.
Riana se desploma en el suelo junto con su esposo, ambos lamentaban profundamente la situación de su hija. Jamás se imaginaron que algo así les pudiera suceder.
—Lo siento mucho, hacemos todo lo que podemos por ella. Pero, prácticamente llego para que su hija pudiera nacer.
El médico siente verdaderamente el dolor de los padres, era duro perder a un hijo. Suelta el aliento y mira la planilla que tenía en sus manos, era su obligación mostrársela a los padres de la paciente.
—Por dios, ¿Y Hunter? ¿Dónde está Hunter? —la mujer se pone en pie completamente desesperada.
—Cálmese, el señor Lanzoni sufrió heridas en la cabeza, al parecer impacto varias veces con el cristal de las ventanas. Su cinturón de seguridad lo mantuvo pegado del asiento.
—Dios mío, Victoria no usaba cinturón por el embarazo —dice la madre llorando aún más.
—Lamento por lo que están pasando. Por ahora le damos toda la atención posible a la niña, mientras que la madre lucha por salvarse.
La mujer lloraba sin consuelo en el hombro de su esposo.
—El señor Hunter esta inconsciente, lo hemos pasado a una habitación. Cuando deseen pueden ir a verlo, si quieren ver a la niña solo podrá ser a través del cristal. Las siguientes horas serán las decisivas para ellas dos.
Alonzo asiente mientras abraza a su esposa.
El doctor levanta la carpeta y mira al hombre mayor, esté nota que el doctor quería decir algo más, así que lo observa fijamente.
[…]
Hunter intenta abrir los ojos, pero siente los parpados tan pesados que se le dificulta abrirlos. Sin embargo, hace el intento hasta que lo consigue.
Una fuerte luz blanca lo ciega un poco llevándolo a fruncir la mirada, el CEO relame sus labios al sentirlos algo reseco y áspero.
—Está bien, aquí tienes un poco de agua —escucha una voz conocida, y luego su boca es humedecida por el líquido que anhelaba beber —. Despacio, toma despacio.
—Riana… —susurra.
—Shhh… no hables mucho, tienes que descansar.
—No, que… ¿Qué fue lo que paso? —se lleva la mano a la cabeza y siente que la tiene vendada.
—No hagas eso, espera un poco Hunter.
—No, no, Vic… Victoria…
La mujer comienza a soltar lágrimas en silencio e intentaba tranquilizar a su yerno. Él estaba fuera de peligro, pero su estado era un poco delicado; tenía una costilla rota, un fuerte golpe en la cabeza y cientos de hematomas en todo el cuerpo.
—No, cálmate. Alonzo ya viene, no puedes ponerte en pie —le dice limpiando sus lágrimas con el dorso de la mano.
Cuando se despabilo completamente, él observa que su suegra estaba llorando, y por su expresión no era desde ese momento que ella lo estaba haciendo, su cara estaba tan hinchada que se podría decir que llevaba en ese proceso días.
—¿Dónde está Victoria? —pregunta seriamente.
