Capítulo 4 capitulo 4
El hombre aplana los labios, baja la mira y luego observa la palidez extrema de su tés. Su cara tan demacrada, tan falta de masa muscular. Poco a poco su enfermedad la fue consumiendo.
—Te lo prometo bebé.
—Eso está mejor —ella sonríe parecido feliz con su respuesta —. Me siento mejor sabiendo que seguirás con tu vida, espero que algún día conozcas a una buena mujer. Sigues siendo un hombre muy guapo, papi.
Él se ríe, pero derrama muchas lágrimas sin poder evitarlo.
Su hija solo era una niña, apenas tenía 18 años y ya la vida se le estaba yendo. Era injusto, si apenas estaba comenzado a vivir.
—Señor Graham —Jhon levanta la mirada y ve al doctor de su hija —. Puede venir un momento.
—Regreso en un momento bebé, no te duermas ¿sí?
—Lo intentare.
El hombre se acercó al doctor quien lo miró seriamente.
—Lo siento mucho —en ese momento observa a Abril —. Dudo que su hija pase la noche, lo siento mucho señor Graham, ya no podemos hacer nada más por ella. Todo lo que hemos hecho la ha mantenido viva, pero ya ella no tolera ningún tratamiento.
—¿Qué me está diciendo? —El doctor coloca una mano sobre su hombro.
—Despídase de su hija esta noche, señor Graham.
Aquellas palabras las recibió como una puñalada en el corazón, contaba con que a ella le quedara un poco más de tiempo, pero eso parecía ser imposible.
—No, eso no puede ser…
—Jhon, he tratado a Abril por más de seis años. Desde que descubrimos que su corazón no andaba bien te lo dije, el tratamiento podía funcionar para alargar un poco su vida, no te garantizaba que funcionara a la perfección —mira a su paciente —. Ella lucho bastante a pesa de todo lo que ha tenido que pasar.
El doctor baja la mirada.
—El tratamiento dejo de hacer efecto hace un año, los resultados arrojados me los acaban de entregar. Por eso ella ha empeorado, ha sufrido por todo un año. Si ella…
—¿Qué? —el médico lo mira fijamente.
Desde que Abril nació comenzó a sufrir de un problema en el corazón, lastimosamente su padre se percató de ello un poco tarde. Y debido a lo costoso que eran las consultas, tratamientos a los que era sometida, a veces Jhon tenía que saltarse ciertos medicamentos por no poder comprarlos.
Y sufría cuando su hija pasaba por episodios en los que él no podía hacer nada. Sin embargo, como dijo el médico, Abril había luchado muchísimo contra la insuficiencia cardiaca terminal que tenía.
Era una niña a la que se le tuvo que negar hacer muchas cosas, nunca jugo con niños de su edad, las clases del colegio las recibió en casa y casi siempre se la pasaba recluida en el hospital.
Y ahora, el doctor le decía que ella iba a morir esa noche. Después de todo lo que pasaron juntos. Jhon mira al doctor de nuevo.
—¿Qué?
—Lo que te dije desde un principio cuando comenzamos con esto, Abril necesita un trasplante de corazón. Es su única posibilidad de seguir con vida, lo siento tanto Jhon. Como sabes, el hospital no cuenta con ese beneficio. Este es un lugar público, y es imposible que…
El hombre baja la mirada y asiente… lo sabía muy bien, las personas con una economía de clase muy baja morían por no poder conseguir un donante de corazón. Era la cruda realidad, su bebé se iba a morir por no tener una cantidad cuantiosa de dinero en el banco.
