Capítulo 5 capitulo 5
—Lo sé —interrumpe al doctor —. Estoy consciente de lo que me estás diciendo.
—Abril ha luchado mucho, ha sido una guerrera. Pero creo que es hora de… será mejor que compartas con ella el poco tiempo que le queda.
—Si —le dice el hombre con un hilo de voz.
Sus lágrimas se deslizaban por sus mejillas mientras que miraba a su hija en la cama a punto de morir. No era algo fácil con lo debía lidiar, lucho mucho por ella, y ahora tenía que resignarse a perderla a ella también.
Primero su esposa, quien perdió la vida dando a su luz a su bebé y 18 años después a su pequeña. La vida no era justa, no estaba siendo nada justa con él. Esas pruebas por las que estaba atravesando eran crueles.
—Ya entiendo, está bien…—añade limpiando sus lágrimas con el dorso de la mano.
—Jhon…—el médico posa una mano sobre su hombro —. Hubiera dado lo que fuera por ayudarla, sabes que hice lo que pude por registrarla en la lista de espera y que quedará de primera, pero…
—Si… —el asiente respirando hondo —. La gente de poder es la que tiene más influencias. Lo entiendo —asiente, relame sus labios y se preparara para despedirse de su bebé.
—Jhon…
—Voy a estar bien —contesta un poco tajante—. Voy a estar bien…
El hombre ingresa en el cuarto de su hija, uno que a duras penas el doctor logro conseguir exclusivamente para ella.
El médico lo ve entrar y siente que su corazón se quiebra, eran muchos años tratando a Abril, siempre mantuvo la esperanza de conseguir un donador aceptable para ella, pero ese caso fue imposible.
El doctor baja la mirada y se da la vuelta, se aleja para darle privacidad a la familia.
Jhon mira a su hija con ternura, no deseaba demostrarle las malas noticias, aunque sospechaba que su hija ya lo sabía.
Se sienta en la silla junto a su lado y le sonríe con amor.
—No te has dormido.
—Me has pedido que me quedara despierta —sonríe débilmente.
—Está bien —acaricia su cabello castaño falto de color —. Está bien…
Abril mira a su padre fijamente, sospechaba que pasaba algo, pero sabía que él no le iba a contar nada.
—Papá…
—Dime.
—Te amo, quiero que lo sepas. Quiero que me recuerdes en mis mejores momentos y no en los peores, ¿de acuerdo? —Abril le sonríe con ternura.
Jhon observo como los ojos de su hija brillaban, pero no era de vitalidad, sino porque estaba a punto de llorar cosa que le partía el alma. Sus palabras fueron directas a su corazón, Abril se estaba despidiendo.
El padre no pudo resistirlo y se derrumbó a llorar sobre la mano de su hija, Jhon comenzó a sollozar como un niño. Le dolía tanto que su hija siendo tan joven pasara por eso, no se lo merecía, ella tenía mucho porque vivir.
—Es injusto, es injusto—musitaba entre lágrimas.
—Papá, por favor —él levanta la mirada y ve que su hija lloraba.
—Lo siento, lo siento tanto, hija…
Se inclina y limpia sus lágrimas.
—Discúlpame.
—¿Tienes que despediste de mi verdad?
Abril lo mira fijamente esperando una respuesta, aunque no la necesitaba. Y como ve que su padre vuelve a sentarse en silencio ella sonríe.
—Está bien, papi.
Jhon sonríe también, su hija siempre estaba sonriendo ante cualquier cosa. Pasará lo que pasará abril sonreía incluso cuando su vida se le estaba escapando.
—Sí, bebé, todo estará bien.
Ellos se miraron un momento en silencio, derramando lágrimas ya que no existían palabras para decirse para despedirse. Y quizás era lo mejor, una despedida sería más dolorosa de que lo que estaban atravesando.
Unos minutos después de calmarse un poco, Abril comenzó a complicarse de un momento a otro. La castaña se estaba ahogando, le faltaba el aire, eso quería decir que su corazón se estaba deteniendo.
—¡Abril! —grita su padre poniéndose en pie.
El pitido de los aparatos alertó a los médicos quienes entraron en seguida en la habitación, Jhon fue sacado de inmediato quedándose en el corredor sin poder ver a su hija.
Su propio corazón estaba a punto de fallar si no le daban noticias de Abril, y de paso, se encontraba solo ya que no tenía más familia que lo acompañara.
Un par de minutos, su hija es retirada de emergencia de la habitación. Iba rodeada de enfermeras y su médico de cabeza.
