Capítulo 11

¡Maldito Edwin!

Gruñí en la dirección de donde venía su voz. Pronto, los hombres lobo hicieron un camino y él pasó, deteniéndose a unos pasos de mí. Me lanzó una sonrisa burlona y yo fruncí el ceño.

—Hace mucho que no nos vemos —dijo, inclinando la cabeza hacia un lado. Le gruñí, empujándola un po...

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