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Danielle tragó en seco y se abrazó a sí misma. Por mucho que hubiera luchado por escapar, todo había sido en vano. La matarían allí mismo, en un jardín lleno de flores, a diez metros de una puerta que había cruzado creyendo que era la salida. ¿Dolería tanto como la primera vez? ¿O no le daría tiempo...

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