Capítulo ciento catorce

Gabriela

Durante varios segundos, ninguno de nosotros dice una palabra.

Simplemente nos quedamos mirando el teclado. En algún lugar sobre nosotros, un golpe sordo y pesado sacude el techo y hace que caiga polvo. Luego otro. Los hombres han encontrado la habitación y sus voces amortiguadas se esc...

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