Capítulo 101 Despertar

El interior del auto olía a cuero, pero era la tensión en el aire la que lo sofocaba más que el espacio cerrado mientras conducía por las calles semidesiertas a esa hora.

Sus ojos se desviaban constantemente hacia ella, catalogando cada marca visible en su rostro como la mordida en el cuello. Las l...

Inicia sesión y continúa leyendo