Capítulo 28 Juramentos

Sus ojos esmeraldas ardían con la misma urgencia que sentía él. Aunque la herida en su costado palpitaba al compás de su corazón, el dolor físico no iba a detenerlo esa madrugada.

Cuando la bata liberó su desnudez, su mirada se detuvo en sus pezones erectos. Y antes de que ella se cubriera con amba...

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