Capítulo 53 La marca del Fénix

La consciencia llegaba como una marea. Primero fueron los sonidos: pitidos rítmicos, el susurro de tela, voces distantes que flotaban sin sentido. Luego, el dolor, no agudo, sino profundo, como si cada célula de su cuerpo protestara en silencio. En momentos así, la oscuridad parecía el mejor refugio...

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