Capítulo 50

La pesada puerta de la biblioteca se cierra tras nosotros con un estruendo, tragándose el último rayo de luz y sumiendo a Lily y a mí en la oscuridad. Su suave jadeo resuena en el silencio, y me acerco, mis manos encontrando sus delicados hombros, el calor de su piel traspasando su suéter. Mi pulso ...

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