Capítulo 68

El mundo vuelve lentamente, pesado y extraño, como si estuviera saliendo a rastras de un sueño demasiado denso para escapar. Mis párpados aletean, reacios, mientras parpadeo en la penumbra. Mi cabeza late, un dolor sordo palpitando en mis sienes, y mi boca sabe agria, metálica.

Estoy acostada en al...

Inicia sesión y continúa leyendo