Capítulo 1 Mi nuevo jefe odioso
Había algo que amaba más que estar en mi cama, estar trabajando dentro de mi laboratorio creando ideas de comida empaquetada.
Después de casi cinco años luchando por entrar a esta empresa, lo había logrado.
Tenía el trabajo de mis sueños, un jefe amable, compañeros lindos, todo estaba perfecto, hasta la mañana en la que anunciaron que Dean Miller se retiraría, quedando su hijo como el nuevo jefe.
—Espero que este laboratorio esté limpio ya —la puerta es abierta abruptamente— Él señor Miller visitará esta área en menos de una hora. ¿Qué estás haciendo perdiendo el tiempo, Marissa?
Mi jefa de área se queda observándome esperando mi respuesta, con los brazos cruzados sobre su pecho;
—Mi laboratorio está completamente limpio, Georgia. Podría comer sobre el piso, sin problema —respondo con una sonrisa, a la vez que noto como se tranquiliza.
Georgia Smith, mi jefa de área, amable y directa, que suele tener todo bajo control, ahora mismo no luce bien.
—Lo siento si alcé la voz —suspira cansada— Él señor Miller ha visitado otras áreas y todo ha salido mal. ¡Despidió al jefe de marketing!
No puedo ocultar mi sorpresa. ¿Cómo puede despedir al jefe de marketing? Había escuchado que era de los miembros más antiguos de esta empresa.
—Los laboratorios están limpios, trabajamos y entregamos resultados, todo está bien. El señor Miller no encontrará ningún error en nuestra área.
Georgia me miró esperanzada.
— Espero tengas razón. Ayúdame a revisar los otros laboratorios, no quiero ningún error aquí. Acabo de sacar un auto de agencia.
—Debería revisar —respondo sonriente y ocultando los nervios.
En el piso hay un total de cinco laboratorios, así que hago las revisiones lo más rápido posible, pero cuando llego al quinto, me quedo petrificada.
—¿Qué ha pasado, Dan? —mi voz sale preocupada.
Preocupada de que hoy pierda mi trabajo.
—Olvidé apagarla —Dan está en el suelo, tratando de limpiar la comida que ha explotado por sobrecalentamiento— ¡He tenido mala suerte porque me levanté con el pie izquierdo!
El piso que debe lucir blanco, tiene un color café quemado. Las máquinas que tiene el laboratorio, están llenas de residuos, esto pinta demasiado mal.
—¡Necesitamos limpieza en el cinco! —grito en el pasillo.
Tomó unos guantes y un plástico que cubre mi ropa y me tiro al suelo para limpiar todo lo más rápido posible.
Georgia llega en segundos, al igual que yo, se queda congelada.
—Estoy acabada —cae de rodillas— No sigan, el señor Miller ya viene para acá.
Daniel se golpea en la cabeza— Asumiré la culpa, yo he sido quien cometió el error.
—¡Basta! —grito cansado de escuchar malos comentarios— Cerremos el laboratorio, lo vamos a distraer para que no entre aquí. Es nuevo, seguramente ni sabe cuántos laboratorios hay.
Georgia me mira asintiendo— Daniel cámbiate, báñate en perfume, esto huele horrible. Y tú, Marissa, ayúdame a recibirlo, necesito que me salves si sigo alguna tontería.
Daniel sale corriendo a los baños, mientras yo me encargo de cerrar el laboratorio. Esto puede funcionar, este laboratorio está escondido, puede que funcione mi plan.
—Podríamos preparar té, al señor Miller le encantaba, hasta le daba sueño —le comento a Georgia mientras caminamos con rapidez al elevador.
Georgia se ríe de mi— Eso funcionaba con él porque tenía como setenta años, Marissa. El nuevo jefe no está tan viejo.
—¿No? Pensé que tendría como cincuenta.
Georgia niega con la cabeza, al mismo tiempo que las puertas se abren. No esperaba ver lo que mis ojos estaban viendo.
Al lado de la mano derecha del antiguo jefe, viene el hombre más atractivo que jamás había visto nunca, ni siquiera mi novio;
Luciendo un traje de tres piezas gris, puedo notar su increíble cuerpo trabajado, con una mandíbula marcada y unos ojos grises, fríos, como acero.
—¿Quién es Georgia Smith? —pregunta con una voz gruesa.
«Me derrito»
—Me presento, soy Georgia Smth señor Miller. Encargada del área de laboratorios desde hace tres años, señor. ¿Por dónde deberíamos empezar?
—¿Empezar? —pregunta el señor Miller— No voy a imaginar cómo está el laboratorio cuando esta presentación me deja ver la situación.
—¿A-a qué se refiere, señor Miller? —Georgia pregunta sin entender, pero con el miedo reflejado en su voz.
—Hay huellas en el suelo, señora Smith. Este piso debe estar pulcro, es donde sucede lo que nos define como empresa. ¡Esto no es una escuela!
Cierro los ojos cuando sube el tono de su voz, me ha asustado...
—Lo sentimos señor, tendremos cuidado y lo hablaré con la señora de intendencia.
—Ni lo intentes, está despedida. El día de mañana se presenta el nuevo equipo de limpieza —el señor Miller observa todo, hasta que siento que me observa a mí, su mirada es tan pesada, que siento mi corazón bombear— Necesito la lista de personas que serán despedidas para mañana a primera hora, señora Smith.
—¿Qué? ¿Cómo? ¿Por qué? —pregunta mi jefa.
El señor Miller no ha apartado su mirada aún de mi— No tolero errores, necesito cinco nombres de los culpables o usted será la despedida, señora.
Solo entonces, el señor Miller regresa al elevador, cerrados sus puertas y apartado su fría y helada mirada, es que siento que puedo respirar de nuevo.
—Estoy acabada.
