Capítulo 122 Es mía

Giré la cabeza con lentitud, encontrándome con la imponente figura de su hijo, quien se había acercado en silencio por el pasillo. La tensión entre ambos era casi tangible, pero el señor Miller, ajeno a la situación, ensanchó una sonrisa divertida, soltando una risa seca que resonó en el pasillo ant...

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