Capítulo 34 Lunes, bendecido lunes

Había algo cargado a nuestro alrededor, era obvio. Quizá mi jefe se sentía igual que yo cada vez que me miraba. 

Deseaba que eso fuera verdad, lo deseaba tanto que podía sentir mi pecho apretándome. ¿Estoy perdiendo la poca razón que me quedaba? ¿Dios me está castigando y me dará un paro cardíaco p...

Inicia sesión y continúa leyendo