Capítulo 5 Cuidado con mi novia

Daniel se detiene cuando me ve.

—¿Estás bien? Solo te he saludado, pero parece que has visto un fantasma, Rissa.

—Si, solo me encontré con uno en el elevador.

Camino dejando con la intriga a Dani, debo entrar a mi laboratorio para sentirme segura aquí. ¿Por qué me siento desnuda? ¿Desprotegida? ¿Por qué me siento así con el mejor amigo de mi novio?

¡Estoy mal! ¡Esto no puede ser posible, yo amo a Brian!

—Dime a cuál entraste para no entrar nunca —ríe Daniel detrás de mí— ¿Qué ha pasado?

—El único elevador libre, estaba el señor Miller. Sentí que el tiempo para subir fue eterno.

—He escuchado cosas del señor Miller no muy buenas. Parece ser que ha sido la oveja negra de la familia.

Comienzo a cambiarme mientras Daniel me ayuda a limpiar la barra de trabajo.

—¿Oveja negra? —no puedo ocultar mi interés

—Si, dicen que perteneció por años a una fuerza militar, después desapareció y regresó este año de nuevo al ojo público —Daniel me mira— ¿Sabías que está casado?

—Me acabo de enterar.

—Ese casamiento estuvo envuelto de mucho misterio. Los ricos sufren a su manera, ojalá mis problemas fueran parecidos.

La lista de tareas ha sido cambiada, así que hago una mueca a lo que estoy leyendo.

—¿Qué? ¿De nuevo te tocó trabajar con mariscos?

Cierro mis ojos pidiendo paciencia al universo. Me gusta mi trabajo, me encanta, pero no puedo engañar a mi olfato, trabajar con algo que ya apesta desde un inicio, es difícil.

—Si.

Daniel corre para ver mi lista.

—¿Por qué? Tú ya hiciste la parte que te tocaba, esa tarea es para otra persona del departamento.

—Parece que es para mí, tiene mi nombre al final.

Daniel lee lo que he dicho, asintiendo.

—Parece que hiciste enojar al jefe, Rissa.

(...)

Las horas pasan tan rápido, que cuando me doy cuenta, la hora de la salida ya ha llegado, pero no puedo irme y dejar mi experimento a mitad, debo anotar todos los detalles que salgan en el momento.

—¡Rissa! —grita Daniel corriendo— Vamos a cenar, va a ir Georgia.

—Vayan ustedes, en media los alcanzo —me apresuro a decir mientras sigo tomando las temperaturas de mis pruebas.

—¿En serio, Rissa? Todos vamos a ir, es nuestra hora de salida, nadie autorizó las horas extras hoy.

Respiro profundo, será porque nadie recibió trabajo más que yo.

—En un momento termino, se los prometo.

—Está bien, te apartaré un lugar —se da la vuelta— A mi lado.

Me rio ante lo que ha dicho, Daniel siempre ha sido un compañero demasiado cariñoso y amable. Él sabe que tengo novio, así que creo que no debo ser clara con él, no creo que se haga imaginaciones conmigo.

—¡Un grado! —grito cuando noto que una de las pruebas se ha echado a perder— No resiste la condición, esto no va a servir para nosotros.

Mi celular suena, lo veo si desbloquear, es un mensaje de Brian:

“avísame cuando salgas, iré por ti”

“No, iré a cenar con mis compañeros de trabajo” —respondo casi de inmediato.

Dejo el celular y sigo viendo mis muestras de comida, debo averiguar cuales condiciones debe tener para que no se eche a perder en mucho tiempo. Me quedan aún cinco muestras más de mariscos.

—Huelo mal —me susurro cuando una gota de sudor recorre mi frente.

Mi celular suena, indicando que una llamada está entrando, respondo y pongo en altavoz, al mismo tiempo que vuelvo a lavarme las manos:

—¿Con quién vas a salir a cenar? ¡No me digas que, con Daniel, que saldremos mal, Rissa!

Brian siempre ha tenido algo en contra del pobre de Daniel.

—Son todos mis compañeros, Brian, no solo Daniel. Vamos a despedir a Georgia. ¿Recuerdas que te dije que fue despedida? Por ella entré al trabajo de mis sueños, no puede darle la espalda.

—Seguramente se sentará a tú lado, sabes que no me agrada Daniel, Rissa. Ese hombre solo espera el momento para meterse.

—Es mi compañero de trabajo, si no confías en él, confía en mí. Jamás he hecho nada que no te parezca. Estoy trabajando, no empieces, por favor.

Brian suelta un chasquido, está molesto— No me gusta él, mejor dime cuando salgas y yo te llevo a cenar.

—Es imposible que me lleves, huelo a marisco de nuevo —respondo anotando en la computadora los nuevos resultados— Me iré en mi auto.

—¿Otra vez? Eso ya suena a excusa para que no vaya por ti. ¿Sabes qué? Iré a comprobar que eso sea cierto. Esto ya es demasiado.

Cierro los ojos, rogando por paciencia, no he comida nada en todo el día para que Brian esté haciendo sus dramas ahora.

El sonido de la puerta abrírseme hace girar, justo cuando esa persona la vuelve a cerrar, colocando el clic del seguro.

Christopher Miller.

Capítulo anterior
Siguiente capítulo