Capítulo 7 Me voy por tres meses

Llevo en el auto de Brian más de veinte minutos, mientras veo a los hombres «discutir» en la acera.

Mis hombros y espalda duelen, tenía demasiado tiempo que el trabajo no se acumulaba, pero terminarlo me ha dado una especie de liberación.

«El día de mañana, será mejor»

—Gracias por esperar, cariño. Quería hablar con Chris. ¡Qué casualidad que hayan salido juntos! —Brian comienza a conducir— me ahorraron tiempo, no tengo demasiado últimamente.

Sigo enojada con él por lo de la cena, además la forma intensa que tuvo hace horas atrás,  no me tiene feliz.

—¿Estás molesta? —Brian me acaricia el muslo— Te quise dar tiempo, pero no puedo darte más, linda. Perdóname, no volveré a decirte que palabras puedes o no usar, pero la tensión de la cena, también me afectó a mi.

—Lo entiendo —me limito a responder, mi mirada se centra en la carretera— Igualmente trataré de no hacer eso de nuevo frente a ti.

Brian asiente contento con mi respuesta.

—Debo irme mañana a primera hora —suelta sin más— tendré que estar fuera por tres meses al menos, lamento tener que irme, pero ahora que Chris está cerca, le he pedido que te ayude si necesitas ayuda.

Me giro para que no vea la mueca que hago.

«¿Ayudarme?»

«¡Jamás, me ha amenazado con despedirme!»

—Puedo cuidarme sola, amor. No es necesario que te preocupes por mí. Además es el jefe, seguramente tiene muchas “ocupaciones” que hacer.

Brian se ríe— No conozco un hombre tan capaz como él, ni siquiera yo. Sabe hacer varias cosas a la vez, seguramente pueda ayudarte si se lo pides amor, Chris es buena persona.

Me quedo en silencio, no puedo decirle que es un infiel de lo peor. ¡Es el esposo de su hermana!

—Está bien.

—Te amo, Rissa. Te prometo que volveré en cuanto me sea posible —Brian deja de verme, como si no quisiera decir algo— Mi hermana también te ha pedido un favor, de hecho.

—¿Tu hermana? —mi voz sale llena de incredulidad.

—Si, ella piensa que tal vez haya mujeres cerca de Chris que quieran llamar su atención. Por lo que si vez algo raro, me lo digas, para decirle.

Mi garganta me pica, así que termino tosiendo.

—Lo siento, lo siento, creo que me voy a enfermar —cambio de tema antes de que algo salga de mi boca.

¿Debería decírselo? ¿Me despedirá? ¿Qué debo hacer?

Brea ha sido una mujer grosera desde que me conoció, al igual que el señor Miller… quizá por eso se casaron, ambos son iguales.

—Te amo mucho amor, te voy a extrañar…

Brian detiene el auto, tomando mi barbilla para besarme, sus besos siempre son suaves, lo jalo hacia a mi para que suba la intensidad, pero me aparta mirando para todos lados.

—¡No hagas eso, estamos en la calle! —grita molesto— No eres una mujer de la vida galante, Marissa.

—Solo ha sido un beso, Brian. Estamos solos y somos pareja. Hazme el favor de decirme que está mal.

Brian comienza a conducir de nuevo, enojado, dejándome con ganas de más y mal humor.

(…)

—Hoy alguien luce molesta —Daniel me recibe con su amable sonrisa— Te estuvimos esperando ayer hasta tarde.

Mi genio el día de hoy no es el mejor, Brian hizo que no pudiera dormir, ni siquiera pude cenar del coraje y tengo demasiada hambre ahora mismo.

—El trabajo se alargó —respondo— Me llegó un correo que debo revisar, hablamos después.

Daniel me toma del brazo con su seño fruncido— ¿Estás bien? ¿Necesitas algo?

—Me duele la cabeza, a la hora del almuerzo comeré algo delicioso hoy —le sonrío— Estoy bien, solo tengo hambre.

Daniel quita su cara de preocupación— Eso se puede resolver.

Daniel se va, así que camino a mi laboratorio con algunas miradas en mi.

«Seguramente piensan que no quise cenar con ellos ayer»

Saludo a algunos compañeros, pero todo luce gris hoy. Tal vez sea yo y mi mal humor. Justo cuando pensé que no pelearíamos, un beso provocó el caos.

Entro a mi laboratorio mirando el suelo, me dirijo a donde dejo mi ropa y bolsa, para ponerme la bata blanca y recogerme el pelo;

—Me sigo preguntando por qué fuiste contratada si eres tan descuidada.

Su voz ronca me asusta, haciendo que me caiga al suelo. Levanto la vista para verlo de pie justo de lado por donde entré;

Luce un increíble traje negro, sus ojos me miran fijamente, su labios hoy lucen increíblemente llamativos. ¿Por qué me estoy fijando en sus labios?

Me espero unos segundos para ver si hay humanidad en él, pero no. No tiene intención de ayudarme a levantarme del suelo.

—¿Quién se cree que es? —murmuro en voz baja al levantarme— Buenos días, señor Miller. ¿Puedo ayudarlo en algo hoy? —pregunto con la sonrisa mas falsa que jamás he usado en mi rostro.

Capítulo anterior
Siguiente capítulo