Capítulo 17 Reclamos

El silencio que siguió al cierre de las puertas era tan denso que Arlene podía escuchar el tic-tac rítmico de un reloj de pared que costaba más que todo su guardarropa. Jay se mantuvo de espaldas a ella durante unos segundos interminables, observando la ciudad antes de girarse con una lentitud calcu...

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