Capítulo 118.

El viaje fue en silencio.

Miraba por la ventana los caminos desconocidos mientras Markos se encontraba a mi lado con los ojos cerrados. El vehículo avanzaba por una carretera estrecha.

El conductor, un lobo con mirada perdida y mandíbula apretada, nos guiaba sin decir una sola palabra hacia el camp...

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