Capítulo 123.

—Ve a mi oficina, halcón.

Selene tomó a mi bebé con cuidado y salió sin hacer ruido. Yo me quedé unos segundos más en la cama, obligando a mi cuerpo a reaccionar. Otro de los efectos de la marca: como osa, mi organismo exigía más descanso... para algo que aún no existía.

—Arriba de una vez —gruñó ...

Inicia sesión y continúa leyendo