Capítulo 89.

Una pena —murmuré—. Entonces… ¿me matarán?

El silencio que siguió fue denso, incómodo.

—No —respondió al fin el halcón—. Aún no.

—¿Aún no? —arqueé una ceja—. Qué alivio.

No le causó gracia.

—¿Qué es lo que haces para tus jefes? —preguntó.

—Entreno a sus nuevos reclutas.

La humana soltó un...

Inicia sesión y continúa leyendo